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11. Visualizacion Acuario

Meditación y visualización · 4 min de lectura

Ejercicio de visualización meditativa para el signo zodiacal de Acuario

Vean otra vez al personaje encapuchado con el manto oscuro en la cima de la montaña, en la nieve y el hielo. Vean otra vez el resplandor al otro lado del abismo y el puente colgante, en el cual está la cabra con cola de sátiro y un ojo en la frente, que les impide el paso. Siéntanse otra vez como ese personaje. Sientan otra vez el frío y la sensación de logro por haber llegado hasta allí, pero también la inquietud ante la pregunta de la cabra. Vuelvan a escuchar la pregunta de la cabra, que habla con miles de voces: todas las voces de la humanidad, todos los sonidos de la naturaleza. La cabra pregunta: “¿Quién ha hecho este camino…?”

Registren el impulso de contestar: “¡Yo! ¡Yo lo he hecho! ¡Yo he llegado hasta aquí…!” Pero sientan que algo muy adentro de ustedes dice otra cosa, dice: “¡La vida lo ha hecho! ¡La vida ha hecho y es este camino…!” Vean cómo, al decir esto, un rayo golpea el puente. El puente se rompe y la cabra cae al abismo. Ahora ya no hay cabra, pero tampoco hay puente. Ustedes están frente al abismo. Sientan que, pese a que ya no hay puente, una sensación de extraña libertad y confianza los invade. Se van a quitar el manto y la capucha; quieren sentirse muy livianos. Y, aunque saben que no pueden, van a cometer un acto irracional: van a saltar sobre el abismo, aunque saben que racionalmente no podrán llegar. Sientan ese anhelo irracional y salten. Siéntanse saltando sobre el abismo, suspendidos en el vacío, a punto de caer. Nada los sostiene. Y van a sentir que una forma luminosa, una luz, los envuelve mientras caen, mientras están en el vacío. Sin saber cómo, esa luz entra en ustedes y los deposita al otro lado.

Ustedes están del otro lado del abismo, en el resplandor. Y verán emerger del resplandor a muchas personas que los estaban esperando. Son personas muy diferentes entre sí, personas que nunca habían visto en toda su vida y que, sin embargo, sienten que conocen. Estas personas tienen una luz en la frente y les dan la bienvenida, como si los hubieran estado esperando. Miran hacia atrás, hacia la montaña por la cual ascendieron, y ven que por su ladera, por su costado, suben muchas personas envueltas en sus capuchas y mantos. Ninguna de ellas ve a las otras; cada una cree estar sola, tal como ustedes lo creyeron. Todas ascienden por caminos distintos.

Ahora, ustedes van a seguir a las personas con las que se encontraron, como si adivinaran qué es lo que hay que hacer, lo que ellos quieren, sin necesidad de que se los digan. Les darán a elegir un cántaro, un recipiente para el agua. Vean los hermosos cántaros que hay. Ustedes pueden diseñar el suyo con la forma, los colores y los dibujos que deseen. Elijan uno y, con ese cántaro, diríjanse al centro de la montaña, donde hay una fuente de agua transparente y cristalina. Observen cómo todos llenan su cántaro, lo llevan al borde de la montaña y arrojan el agua hacia abajo. Ustedes harán lo mismo. Verán cómo se forman torrentes y ríos que llevan el agua donde es necesaria, montaña abajo, valle abajo, río abajo. Comprenden que esto es lo que desean hacer: quieren, junto a todos los demás, hacer que el agua de la fuente llegue a donde se necesita.

Lo harán llenando el cántaro y vaciándolo, sintiéndose profundamente unidos a todos los demás, aunque no los conozcan. Cantando con ellos o permaneciendo callados, cada uno a su manera llevará el agua a donde sea necesaria. Ese es su más profundo deseo. Esa es su libertad: llevar la energía a donde es necesaria…

Esta es la imagen para el signo de Acuario…